Especialmente a mis amigos del Putumayo y al mundo en general, extraído del Plan de Desarrollo Concertado de la Municipalidad de Putumayo 2003 - 2011, cuanta riqueza en esta parte tan maravillosa del Perú.
Sobre la Ocupación y Límites del Territorio
Antes de la llegada de los europeos, los territorios que hoy se denominan amazónicos estaban densamente poblados. Eran ocupados por poblaciones autóctonas que explotaban y comercializaban entre si los recursos del medio.
El intercambio entre poblaciones ubicadas en las zonas altas y bajas era muy intenso, facilitado en gran medida por el río Putumayo.
A partir de la conquista española esas poblaciones fueron capturadas y esclavizadas, hasta finalmente quedar casi completamente exterminadas; se explotaron indiscriminadamente los recursos de la naturaleza y adicionalmente se apoderaron y distribuyeron las mejores tierras como si fueran parte de su heredad.
Con el objeto de facilitar la exploración y explotación del bosque, en 1551 se fundó Mocoa, en el Alto Putumayo; en el año 1605, el padre Ferrer realizo una visita apostólica por estas tierras, y hacía tiempo ya que los portugueses realizaban periódicas incursiones para apoderarse de nativos. Otro contacto se realizó en 1695 por españoles interesados por la explotación de la quina.
La pertenencia de la Comandancia General de Maynas al Virreinato de Santa Fe, desde 1739, y la mayor accesibilidad desde Popayán, facilitaron la evangelización y la explotación del territorio.
Sin embargo, por Cedula Real de 1802, la Comandancia General de Maynas volvió a depender del Virreinato del Perú, extrapolándose las zonas de influencia hacia Tarma, privilegiándose la vía del Ucayali, tan alejada de estas latitudes. Esta decisión de carácter eminentemente legal, no surtió efectos prácticos, pues la actividad extractiva mercantil continuo desarrollándose como hasta ese entonces.
El 19 de agosto de 1821 los pueblos de la Comandancia General de Maynas juran su libertad y se incorporan al Perú, inspirados fundamentalmente en las ideas de libertad y los poderes de la Cedula Real de 1802. Este acontecimiento selló nuestro destino histórico, renunciamos libremente a la posibilidad de convertirnos en un estado soberano como Chile, antigua Capitanía General, o, al igual que Venezuela, cuando pasó a ser país independiente.
Aportamos al Perú nuestro vasto territorio, nuestros recursos; ampliamos la frontera peruana por el nororiente que se extendió hasta las nacientes de los afluentes septentrionales del río Marañón, los territorios de Quijos, Canelos y Sucumbíos y por el Caquetá hasta su desembocadura en el río Amazonas.
La guerra con Colombia de 1829, que debió consolidar esa frontera, no hizo más que postergar la solución del problema debido a que definió solamente un método de demarcación fronteriza por lo que su valor es únicamente histórico, más no práctico ni jurídico en todo caso.
Los antecedentes del tratado con Brasil se remontan a 1777, año en que quedaron establecidos los límites entre España y Portugal y fueron retomados en 1827 por el Perú Independiente y concluidos el 23 de octubre de 1851 con el Tratado Herrera – Daponte Ribeiro, por el que se establecieron los límites a partir de Tabatinga, Yapurá (Caquetá), Apaporis, Yavarí, Amazonas; es decir que se consolido la frontera con Brasil que reconoció nuestros derechos sobre el Caquetá.
El 7 de enero de 1861, se creó el Departamento Marítimo Militar de Loreto; teniendo como capital a la ciudad de Moyobamba; desde esa fecha el nombre de Loreto comienza a ser parte de nuestra historia. Con la creación de esta nueva circunscripción, formalmente se establecieron acciones para afirmar la nacionalidad con la presencia viva del Estado. Es así que se dispuso la instalación de un Apostadero Naval, de la Escuela Náutica, de la Factoría Naval y la Construcción de los vapores “Pastaza”, “Morona”, “Napo” y “Putumayo”.
Una comisión especial fue encargada de determinar el lugar estratégico para ser centro de operaciones. Se mencionó como lugares aparentes a Pevas, Iquitos y Nauta. Pero la comisión finalmente se inclinó a favor de Iquitos, que en 1859 según Raimondi, que en ese año pasaba por éstas tierras, contaba con 400 habitantes.
El 26 de febrero de 1864 hizo su arribo a Iquitos el vapor “Pastaza”, de 500 TM, trayendo a remolque al bergantín inglés “Próspero”. El 25 de mayo llegó el “Morona”, de igual tonelaje que el anterior, trayendo a remolque a la goleta “Arica”. Y el 6 de noviembre llegaron los vapores menores “Napo” y “Putumayo”. Desde 1866 estos dos últimos navíos fueron dedicados a estudios de reconocimiento del río Amazonas y sus afluentes.
En 1881, Julio C. Arana, desde Yurimaguas, comenzó a trabajar el caucho en el Perú y en Brasil. En 1890 traslada la sede de su empresa a Iquitos, y por el año 1893 creó una sucursal en Manaos (Brasil). Para entonces, la fuerza laboral en la zona del Putumayo y Caquetá eran de aproximadamente 40 mil hombres.
Entre 1901 y 1905 Arana adquirió El Encanto, en el río Caraparaná, sede de la firma colombiana Larrañaga, Ramírez y Cía.,luego adquirió la Chorrera en el río Igaraparaná, que pertenecía a la Casa Calderón y Hermanos. Así mismo consiguió que los pequeños productores de caucho le transfieran sus derechos de explotación de goma o trabajen para él; de ese modo acaparó el total de la producción en un territorio amplio, que se extendía desde el río Putumayo hasta el río Caquetá. Con este hecho los intereses económicos y políticos de los peruanos se consolidaron con la ocupación física de un territorio al que también aspiraban tanto Colombia como Ecuador y también Brasil.
Coincidentemente, por esos años, Colombia solicitó al Perú someter sus diferendos pendientes desde 1824 al arbitraje del Rey de España. El 6 de mayo de 1904 ambos países firman un “modus vivendi” por el que se comprometían a mantener las autoridades que tenían establecidas en los ríos Napo, Putumayo y Caquetá, estableciendo comisarías y aduanas.
En 1905 ambos gobiernos acuden esta vez ante el Papa para que actúe como árbitro; dando como resultado la aprobación de un nuevo “modus vivendi”, donde insólitamente acuerdan dividir el Putumayo: El sur, o margen derecha, para el Perú, y el norte, o margen izquierda, para Colombia. Esta infeliz decisión de la Cancillería peruana estaba en total discordancia con lo que sucedía en el territorio, y puso en evidencia un enorme desconocimiento y desinterés oficial por la amazonía.
El 6 de julio de 1906 se plantea otro “modus vivendi” que consistía en retirar del Putumayo y de sus afluentes guarniciones, aduanas y autoridades establecidas. La intencionalidad colombiana era por demás obvia: Se quería de ese modo desalojar comisarías y aduanas peruanas. En 1907 cesa este “modus vivendi”. Sobre el particular, Basadre acota que “la Cancillería pidió a Julio C. Arana repeler cualquier invasión”. Se produjeron encuentros armados en la Unión y la Reserva. Las acusaciones en el exterior, promovidas por Colombia, cobraron mayor empuje. En estas circunstancias se liquida la Casa Arana y se crea la Peruvian Amazon Rubber Company con cuatro directivos ingleses, un colombiano (Ramón Sánchez) y un boliviano (Armand Normand). Arana es elegido gerente.
Las concertadas y escandalosas publicaciones van creciendo. Un periodista de nombre Benjamín Saldaña Roca, denunció a Julio C. Arana ante el Juzgado de Iquitos bajo los cargos de genocida y etnocida, es decir el mismo rotulo colombiano; coincidentemente los periódicos loretanos “La Sanción” y “La Felpa” se convirtieron en voceros de la argumentación colombiana; y un sector de la prensa limeña acoge e impulsa el escándalo y la difamación: El eje difamador Bogotá – Londres se extendió hacía Iquitos y Lima.
El cónsul inglés en Belem do Pará (Brasil), Roger Casament, fue encargado por Londres para investigar a la Peruvian Amazon Rubber Company. Casament era un conocido antiesclavista que había estado en el Congo, realiza una visita a las zonas de extracción, llegando a la conclusión que huitotos, boras, andokes y ocaimas eran esclavos de la compañía. Denunció asesinatos, flagelaciones, prostitución generalizada, concubinato, uso de aparatos de tortura, etc. Basadre afirma que Casament enfermó de depresión y viajó a Inglaterra, donde fue homenajeado y recibió el título de Sir.
En 1911 Casament regresó al Putumayo y en 1912 publicó un informe, llamado “Libro Azul”, que causó un gran daño, y un desprestigio total al Perú.
Carlos Rey de Castro, en carta abierta dirigida a Mr. George B. Michel, cónsul de Inglaterra, rebatió las argumentaciones contra la Rubber y señaló que todos estos hechos fueron promovidos por la codicia colombiana que armó una intensa y dispendiosa propaganda para apoderarse de los ricos territorios. Los accionistas británicos participaron de la intriga para favorecer sus interese en la India y las conveniencias políticas de Londres.
En 1910, paralelamente a la campaña publicitaria internacional, Colombia establece una aduana fluvial en Puerto Córdova en el río Caquetá que merece el rechazo firme del Perú y motiva el envío de una expedición militar conformada por la cañonera “América” y tres lanchas auxiliares, “Loreto”, “Estefita” y “Tarapoto”, que llegan a su destino y entre los días 10,11 y 12 de julio de 1911 logrando desalojar al invasor. El 19 de julio, los diplomáticos peruanos y colombianos, reunidos en Brasil, acuerdan que todo debe quedar igual. Es así que, los gloriosos combatientes del Caquetá, cargados de gloria y de enfermedades, tienen que retornar a Iquitos. Entregan el territorio recuperado y los trofeos de guerra. Al retorno en Iquitos muere el Teniente Primero AP. Manuel Clavero.
Mientras el pueblo cura las heridas y entierra a sus hijos; en Lima para borrar de nuestras mentes la traición y la cobardía, el Comandante de la Expedición Oscar R. Benavides, es homenajeado y reconocido como el Héroe del Caquetá. Los diplomáticos, los periodistas interesados, junto a los colombianos tenían sobrados motivos para celebrar. Y poco a poco, después de esa fecha, comenzó a declinar la presencia peruana. Desapareció la Peruvian sobrevino el colapso de la actividad cauchera, volvió la desolación junto con el hambre y miseria; marginación y olvido; los territorios quedaron abandonados y después, esos territorios comenzaron a ser ocupados por Colombia.
El 15 de julio de 1916, Ecuador y Colombia firmaron un Tratado de Límites en Bogotá. Mediante este tratado, Ecuador hace constar el abandono a sus pretensiones sobre el Caquetá y el Putumayo, y reconoce como limites un acceso por el río San Miguel en el territorio de Sucumbíos hasta la divisoria del Putumayo con el Napo. Por este tratado Colombia acrecentó sus pretensiones sobre el Putumayo y aseguró su presencia en el Caquetá. En pocos años el escenario había cambiado completamente.
Bajo estas circunstancias, el 24 de marzo de 1922 se firmó el Tratado Salomón – Lozano entre Perú y Colombia, por el que se fijó la frontera en el Putumayo, y se canjeó el Trapecio Amazónico, incluyendo Leticia, por el territorio deshabitado del Triángulo San Miguel – Sucumbíos, al norte de Gueppi. Este Tratado fue ratificado en Washington el 4 de marzo de 1927 y el 20 de diciembre de ese mismo año fue aprobado en el Congreso peruano: 102 congresistas votaron por la ratificación y 7 lo hicieron en contra; Julio C. Arana entre ellos.
El 19 marzo de 1928 se realizó el canje de ratificaciones y el 17 de agosto de 1930 se produjo la entrega de territorios a cargo del Prefecto de Loreto, don Temístocles Molina Derteano. En Iquitos y los principales pueblos del interior del departamento el malestar, la ira y el repudio fueron exteriorizados. La represión no se hizo esperar. Más soterradamente los desengaños comenzaron a tomar forma y en mayo de 1932 un grupo de peruanos residentes en Leticia pidieron la revisión del Tratado Salomón – Lozano. Oficialmente, sin embargo, nadie hizo caso. Por lo que los odios y aversiones comenzaron abiertamente a manifestarse; explotando los sentimientos reivindicatorios. El pueblo salió a combatir para recuperar el patrimonio perdido. El 1º de septiembre de 1932 un grupo de patriotas retomaron Leticia, apresaron a las autoridades civiles y a 19 policías que fueron deportados a Brasil. No hubo derramamiento de sangre.
En Iquitos fueron separados de su cargo algunas autoridades que habían participado con el gobierno en la vil entrega. El pueblo designó nuevas autoridades, entre ellas a militares. El 4 de septiembre se lanzó una proclama pidiendo la revisión del Tratado. Sobrevino la guerra; el sacrificio de Lores, el asesinato del presidente Luis Sánchez Cerro. La asunción del antiguo Comandante de la Expedición hacia la Pedrera; el titulado Héroe del Caquetá, con el pomposo rango de Mariscal del Perú, don Oscar R. Benavides asumió la Presidencia de la República y facilitó el término a la guerra; luego vino la firma del Protocolo de Amistad y Cooperación, el Tratado de Comercio y Navegación, y finalmente el fortalecimiento de la colonización colombiana.
LA HISTORIA DE NUESTRA PATRIA ESTÁ HECHA DE VERGÛENZA.
ResponderEliminarHASTA NOS DAMOS EL LUJO DE PONER BUSTOS DE QUIENES HICIERON TANTO DAÑO AL PERÚ: POR EJEMPLO, EL COLEGIO EMBLEMÁTICO MARISCAL OSCAR BENAVIDES, UN TRAIDOR ESTE MILITAR; ALLÁ EN LIMA, EN UNA DE LAS PLAZAS, ESTÁ FRANCISCO PIZARRO, UN ASESINO Y LADRÓN; AQUÍ EN IQUITOS HAY UNA CALLE QUE LLEVA EL NOMBRE DE ESTE SAQUEADOR, VIOLADOR, GENOCIDA JULIO CESAR ARANA; HAY UNA CALLE Y UNA PLAZA DE QUIEN SE DICE EL GRAN CABALLERO DE LOS MARES, UN PERDEDOR EN LA GUERRA CON CHILE.
ES DECIR, SE ERIGEN BUSTOS QUIENES FUERON VERDADEROS PERDEDORES. ESA ES NUESTRA PATRIA.
CON RESPECTO AL PUTUMAYO: EL INADE, AHORA CON OTRO NOMBRE PEDICP, ACASO SE NECESITA TRABAJAR AHÍ O SER GRAN POLÍTICO O GRAN PROFESIONAL PARA DARSE CUENTA QUE EN ESA PARTE DEL PAÍS FALTA MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TRANSPORTE, FALTA PRESENCIA DEL ESTADO. ES DIFÍCIL ESO. SI FALTA CARRETERAS, QUE SE MANDE A CONSTRUIR ESAS CARRETERAS; SI FALTA ENLAZARSE TELEFÓNICAMENTE A ESOS PUEBLOS, QUE SE PLANTEN CENTROS PARABÓLICOS; SI NO HAY LOS PROFESIONALES IDÓNEOS PARA REALIZAR ESTUDIOS DE PREFACTIBILIDAD, QUE VENGA OTRA GENTE EXPERTA EN ESOS TEMAS Y SAQUEN YA AL PUTUMAYO DEL ATOLLADERO.
PERO, MIENTRAS SE TENGA EN LA MENTE BIEN INCRUSTADO LA IDEA DE QUE, UNA VEZ QUE LLEGO A UN CARGO PÚBLICO, APROVECHARSE DE LOS RECURSOS PÚBLICOS, AHÍ ESTÁ EL ASUNTO. MIENTRAS HAYA RATAS NEGRAS Y GATOS AMARILLOS, DIFÍCILMENTE QUE PUEDA INCURSIONAR UN GATO DE OTRO COLOR.
RECALCO, EL PROBLEMA NO ES FALTA DE RECURSOS, EL PROBLEMA ES EL HOMBRE MISMO. ALGUNA VEZ PREGUNTÉ A UN CATEDRÁTICO SI EL MUNDO CAMBIARÍA, ME RESPONDIÓ: TENDRÍA QUE VENIR UNA NUEVA GENERACIÓN Y TODA ESTA GENERACIÓN YA MORIRSE.
EN CONCLUSIÓN, ESTAMOS TODOS PODRIDOS. EMPERO, ES UNA IDEA EXTREMISTA, POR CIERTO.
ENTONCES, AL PUTUMAYO, ASÍ COMO A LAS DEMÁS PARTES DE LA REGIÓN, NECESITAN BUENOS GESTORES: PULCROS, HONESTOS Y HONRADOS. ESA ES LA CLAVE. HABRÁ AÑGUIEN CON ESAS CUALIDADES?
ADELANTE PUTUMAYO, BUSCA TU GRANDEZA, ESA ES TU MAYOR FORTALEZA.
JORGE MANUEL MACEDO LÓPEZ
DESARROLLO REGIONAL AMAZÓNICO
CONTABILIDAD - FACEN